Cómo saber si mi hijo necesita ir al psicólogo

Los adultos tenemos millones de preocupaciones y cosas en la cabeza que hacen que tengamos un nivel de estrés muy alto, que no consigamos concentrarnos correctamente, o que empeoran nuestro estado anímico.

Problemas en el trabajo, ya sea con el jefe, con los compañeros o por el trabajo en sí; relaciones de pareja o familiares en las que falta la comunicación o en las que se ha perdido la chispa; complicaciones para llegar a fin de mes, etc.

A veces, nos centramos tanto en estos problemas que olvidamos que nuestros hijos también tienen los suyos. Probablemente no tengan nada que ver con los nuestros, pero son sus problemas, al fin y al cabo.

Es necesario no dejar de lado la salud mental de nuestros hijos pensando que es simplemente una etapa que se ha dado por la pubertad o que lo que le ocurre no es tan importante como lo que nos pasa a nosotros. Cada persona tiene sus conflictos y varían en función de la edad que tengamos. El hecho de ser más joven no significa que dichos problemas sean menos significativos.

Qué problemas puede tener mi hijo

Un niño o adolescente puede tener diversos problemas que afecten a su salud mental y estado anímico: frustraciones en el estudio – como, por ejemplo, una asignatura que, por más que se esfuercen, no consiguen aprobar –, que estén sufriendo bullying en el colegio o en clase – esto suelen callárselo por miedo a que su acosador le llame “chivato” –, problemas con los amigos o en el ámbito deportivo – pueden no lograr sus objetivos y eso los hace sentir mal –.

Además, aunque creamos que nuestro hijo es ajeno al mundo de los adultos, también puede verse afectado de forma indirecta por nuestros problemas: si ve que sus padres discuten mucho, puede que piense que es culpa suya o que se van a divorciar, lo cual es normal que le afecte.

Los niños tienen a sus padres de ejemplo, y si ven que ellos están mal, hará que ellos se sientan mal por no poder hacer nada.

Otro caso muy común entre los adolescentes es que sientan presión por tener que conseguir cosas – tanto a nivel académico como, por ejemplo, deportivo – para que sus padres se sientan orgullosos.

Suele ocurrir cuando el hijo practica alguna actividad deportiva porque a los padres les ha gustado siempre y ponen mucho empeño en que su hijo llegue lejos en dicho deporte, sin pensar siquiera que a su hijo le atraiga.
Como vemos, los niños pueden tener muchos problemas que no debemos dejar de lado para que puedan vivir una infancia y adolescencia feliz. Si crees que a tu hijo le ocurre algo, pero no se atreve a contarlo fácilmente, no dudes en contactar con nosotros. En Clínica Psicológica Retiro contamos con especialistas de terapia infantil y terapia de adolescentes que ayudarán a tu hijo de la mejor manera posible.

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